La rentabilidad de una planta fotovoltaica depende en gran medida de la capacidad de los módulos para mantener su rendimiento a lo largo de su vida útil. Aunque los fabricantes suelen garantizar una producción superior al 80-85% de la potencia nominal tras 25 o 30 años, diversos mecanismos de degradación pueden acelerar la pérdida de rendimiento y reducir significativamente la generación energética.
La identificación temprana de estas patologías es fundamental para minimizar pérdidas económicas, optimizar las labores de mantenimiento y prolongar la vida útil de los activos. En este artículo repasamos las principales causas de degradación de potencia en módulos fotovoltaicos y las técnicas más utilizadas para su detección.
¿Qué entendemos por degradación de potencia?
La degradación de potencia es la disminución progresiva de la capacidad de un módulo fotovoltaico para convertir la radiación solar en energía eléctrica. Esta pérdida puede deberse al envejecimiento natural de los materiales o a defectos prematuros provocados por factores ambientales, mecánicos, eléctricos o de fabricación.
En condiciones normales, los módulos experimentan una degradación anual comprendida entre el 0,3% y el 0,8%. Sin embargo, determinadas patologías pueden acelerar considerablemente este proceso.
Principales patologías asociadas a la pérdida de potencia
Microfisuras y grietas en las células
Las microfisuras son pequeñas fracturas en las células fotovoltaicas que pueden producirse durante el transporte, la instalación o debido a cargas mecánicas provocadas por viento, nieve o movimientos estructurales.
Aunque inicialmente pueden pasar desapercibidas, con el tiempo estas fisuras pueden aislar eléctricamente zonas de la célula y reducir la corriente generada.

Microfisuras y grietas en las células FV
PID (Potential Induced Degradation)
La degradación inducida por potencial (PID) es uno de los fenómenos más relevantes en el comportamiento a largo plazo de módulos fotovoltaicos, especialmente en instalaciones con strings de mayor longitud, ya que presentan tensiones más elevadas. Se produce cuando existen diferencias de potencial elevadas entre las células del módulo y los elementos puestos a tierra de la instalación.
Estas condiciones favorecen la migración de iones a través de los materiales del módulo, alterando sus propiedades eléctricas y provocando una reducción progresiva del rendimiento.

PID (Potential Induced Degradation)
Delaminación
La delaminación es la pérdida de adhesión entre las distintas capas que componen un módulo fotovoltaico, especialmente entre el vidrio, el encapsulante y las células.
Este fenómeno puede originarse por defectos en el proceso de fabricación, envejecimiento térmico de los materiales o exposición prolongada a condiciones ambientales extremas.

Delaminación en módulos FV
Corrosión de contactos y conexiones
La presencia de humedad, ambientes salinos o determinados contaminantes atmosféricos puede provocar procesos de corrosión en contactos eléctricos, soldaduras y barras colectoras.
Esta degradación incrementa la resistencia eléctrica del circuito interno del módulo, reduciendo la eficiencia en la conducción de corriente y afectando directamente a su rendimiento energético.

Corrosión en los contactos de los módulos FV
Hot spots o puntos calientes
Los puntos calientes (hot spots) aparecen cuando una célula o un conjunto de células opera en condiciones anómalas dentro del módulo, disipando energía en forma de calor en lugar de convertirla en electricidad.
Las causas más frecuentes de este fenómeno incluyen:
- Sombras parciales.
- Suciedad localizada.
- Microfisuras.
- Defectos de fabricación.
- Fallos en diodos bypass.

Puntos calientes críticos
Degradación por radiación ultravioleta y envejecimiento del encapsulante
La exposición prolongada a la radiación solar puede provocar el amarilleamiento o la pérdida de transparencia del material encapsulante.
Este fenómeno reduce la transmitancia óptica del módulo, disminuyendo la cantidad de radiación que alcanza las células y, en consecuencia, su capacidad de generación.

Envejecimiento del encapsulante
LID y LeTID
LID (Light Induced Degradation)
El LID es un mecanismo de degradación inicial que afecta principalmente a módulos de silicio tipo P, y que se manifiesta durante las primeras horas o semanas de exposición a la radiación solar. Este fenómeno está asociado a cambios en la estructura del material semiconductor al entrar en funcionamiento bajo condiciones reales de operación.
LeTID (Light and Elevated Temperature Induced Degradation)
El LeTID es un mecanismo de degradación más complejo que aparece bajo la combinación de iluminación prolongada y temperaturas elevadas, condiciones habituales en instalaciones fotovoltaicas en operación.
A diferencia del LID, este fenómeno puede desarrollarse de forma más progresiva en el tiempo y, en algunos casos, provocar pérdidas de potencia superiores a las inicialmente previstas en las garantías de rendimiento. Su impacto depende en gran medida de la tecnología de célula, el proceso de fabricación y las condiciones térmicas de operación del módulo.
Técnicas de detección y diagnóstico
La detección temprana de estas patologías es clave para implementar estrategias de mantenimiento predictivo que nos permitan conservar la integridad del activo y evitar pérdidas energéticas prolongadas.
Inspección termográfica
La termografía infrarroja es una de las herramientas más utilizadas en la industria fotovoltaica para la detección de anomalías en módulos y componentes eléctricos. Se trata de una técnica no invasiva, es decir, no requiere interrumpir la producción para su realización, que utiliza cámaras termográficas para registrar la temperatura superficial de los módulos fotovoltaicos. A partir de los datos térmicos obtenidos, es posible identificar zonas o módulos con un comportamiento anómalo.
Entre las anomalías más habituales que pueden identificarse mediante esta técnica se encuentran:
- Hot spots.
- Células defectuosas.
- Conexiones deterioradas.
- Desequilibrios térmicos.

Termografía con hot spots
Su aplicación mediante drones permite inspeccionar grandes plantas fotovoltaicas de forma rápida, segura y eficiente, reduciendo los tiempos de inspección y facilitando la detección temprana de incidencias.
Electroluminiscencia
La electroluminiscencia es una técnica de inspección que consiste en aplicar corriente eléctrica al módulo y registrar la emisión luminosa generada por las células fotovoltaicas. Esto permite visualizar defectos, utilizando cámaras infrarrojas especializadas, que no son apreciables mediante una inspección visual.
Entre las anomalías más habituales que pueden identificarse mediante esta técnica se encuentran:
- MIcrofisuras.
- Células desconectadas.
- Defectos de fabricación.
- Problemas de soldadura.

Electroluminiscencia
Se considera una de las herramientas más precisas para evaluar la integridad estructural de los módulos fotovoltaicos y detectar defectos que pueden derivar en pérdidas de rendimiento a lo largo de su vida útil.
Curvas I-V
El análisis de curva I-V permite evaluar el comportamiento eléctrico real de un módulo o de un string, proporcionando una visión directa de su rendimiento en condiciones reales de operación.
El ensayo consiste en medir la relación entre la corriente y la tensión del módulo o string mientras un trazador de curvas recorre todo su rango de funcionamiento. A partir de esta información se obtiene su curva característica y se compara con el comportamiento esperado.
Con esta técnica es posible identificar fenómenos como:
- PID.
- Incrementos de resistencia serie.
- Pérdidas por sombreado.
- Degradación generalizada.

Curva IV desfavorable

Curva IV favorable
Inspección visual
Aunque se trata de la técnica más sencilla, la inspección visual sigue siendo un elemento esencial dentro del diagnóstico de módulos fotovoltaicos, ya que permite identificar de forma directa defectos físicos evidentes.
Entre las anomalías más habituales que pueden detectarse mediante esta técnica se encuentran:
- Delaminaciones.
- Roturas de vidrio.
- Decoloraciones.
- Corrosión visible.
- Daños mecánicos.

Inspección visual en planta
Ensayos de aislamiento y mediciones eléctricas
Este tipo de ensayos permite verificar la integridad eléctrica de los módulos y del conjunto de la instalación, asegurando su correcto comportamiento en condiciones de operación.
Este ensayo se realiza aplicando una tensión controlada entre los conductores activos y la estructura del sistema, con el objetivo de comprobar la resistencia del aislamiento eléctrico. De esta forma se verifica que no existan fugas ni degradaciones en el aislamiento que puedan comprometer el funcionamiento de la instalación.
Monitorización basada en datos y análisis predictivo
La digitalización de las plantas fotovoltaicas ha impulsado el uso de sistemas de monitorización avanzada capaces de detectar anomalías a partir del análisis continuo de datos de operación y condiciones ambientales.
Estos sistemas trabajan con información como la producción energética, los datos meteorológicos, el rendimiento específico o la comparación entre strings, lo que permite detectar desviaciones en el comportamiento habitual de la instalación.
El uso de inteligencia artificial y modelos predictivos refuerza este análisis, ayudando a identificar degradaciones incipientes antes de que sean visibles mediante inspecciones convencionales.
La importancia de una estrategia de mantenimiento basada en diagnóstico
Las patologías de los módulos fotovoltaicos no siempre generan fallos inmediatos, pero sí pueden provocar pérdidas acumuladas significativas a lo largo de los años. La combinación de técnicas como termografía, electroluminiscencia, análisis I-V y monitorización continua permite detectar anomalías en fases tempranas y priorizar las acciones correctivas.
En un contexto donde la rentabilidad de los activos solares depende cada vez más de la optimización operativa, el diagnostico avanzado se ha convertido en una herramienta fundamental para maximizar la producción energética, reducir costes de mantenimiento y garantizar el cumplimiento de las expectativas de rendimiento a largo plazo.
Servicios de diagnóstico fotovoltaico de LM8 Solar
En LM8 Solar ponemos a disposición de propietarios, operadores e inversores servicios especializados de diagnóstico y evaluación técnica de módulos e instalaciones solares.
Contamos con capacidad para realizar campañas de inspección mediante análisis de curvas I-V, termografías e inspecciones visuales, proporcionando una visión completa del estado real de los módulos fotovoltaicos y de su comportamiento en operación.
La combinación de estas tecnologías permite obtener información precisa para la toma de decisiones, facilitando de pérdidas de rendimiento, la planificación de actuaciones de mantenimiento y la optimización energética a largo plazo.
Nuestro objetivo es ayudar a nuestros clientes a maximizar la disponibilidad de sus activos, reducir riesgos operativos y prolongar la vida útil de sus instalaciones mediante diagnósticos fiable y basados en datos.

