Comunidades energéticas como motor de la transición energética

A raíz de la transición energética, las Directivas Europeas 2018/2001 y 2019/944 introdujeron las figuras de “Comunidades de Energías Renovables” (CER) y “Comunidades Ciudadanas de Energía” (CEC) respectivamente obligando a los Estados Miembros a proporcionar marcos jurídicos favorables para que se desarrollen.

En este escenario emergen las Comunidades Energéticas como nuevas formas de organización social, institucional y económica permitiendo que ciudadanos, pymes, administraciones y cooperativas participen activamente en la generación, consumo, gestión y almacenamiento de energía y logren más independencia y beneficios económicos.

En este artículo analizaremos el concepto de Comunidad Energética, cuál es su arquitectura, contexto actual en España y las principales ventajas, barreras y perspectivas de futuro que le espera a este modelo.

¿Qué es una Comunidad Energética?

El Real Decreto-Ley 23/2020 de 23 de junio que modifica la Ley del Sector Eléctrico es el marco jurídico que introduce el concepto de Comunidad Energética basándose en los siguientes aspectos:

  • Participación abierta y voluntaria.
  • Proximidad de los miembros a la instalación renovable.
  • Beneficios medioambientales, económicos y sociales de sus miembros son las finalidades principales.

En consecuencia, podemos entender las Comunidades Energéticas como entidades autónomas de carácter local con participación de personas físicas, pymes, entidades públicas y otros sujetos cuyo fin es producir, consumir, compartir, almacenar y vender energía.

  • Comunidades de Energía Renovable (CER) centradas en generación colectiva de renovables.
  • Comunidades Ciudadanas de Energía que abarcan un concepto más amplio incluyendo consumo compartido, movilidad eléctrica, almacenamiento y gestión de demanda.

En base a lo anterior, surge la pregunta de si los autoconsumos colectivos se consideran Comunidades Energéticas y la respuesta es que no necesariamente lo son. La razón es que los primeros son un modelo técnico donde varios consumidores comparten la energía renovable generada en una misma planta sin constituir una figura jurídica y organizativa como las Comunidades Energéticas. El objetivo de estas últimas va mas allá de auto consumir energía ya que buscan empoderar a los participantes, autogestionarse y reinvertir los beneficios en la comunidad.

Arquitectura técnica

El diseño técnico de una Comunidad Energética se basa en una arquitectura distribuida compuesta por:

  1. Generador de energía: Módulos fotovoltaicos en su gran mayoría aunque también tienen cabida otras tecnologías como la mini eólica.
  2. Sistemas de almacenamiento como baterías de LFP.
  3. Sistemas de lectura de flujos de energía, control y gestión de dispositivos.
  4. Plataformas digitales para monitorización y visualización del funcionamiento.

La tecnología fotovoltaica es especialmente útil por su facilidad de generación distribuida utilizando parcelas o cubiertas de los participantes, ser escalable e ideal para combinar con almacenamiento en baterías formando así la base para crear microrredes inteligentes. Todo ello apoyado por un precio competitivo y un bajo coste de mantenimiento.

La Comunidades Energéticas deben tener además un modelo de gestión y reparto para determinar la distribución de energía generada y beneficios y un modelo económico que la sostenga. Actualmente en España se reconocen dos modalidades de reparto de acuerdo al Real Decreto 244/2019 y las circulares de la CNMC. En cuanto a la gestión depende de quién asume la operación, titularidad de los activos y comercialización de la energía.

Modelos de reparto de energía en las comunidades energéticas

Fijo por coeficientes

  • Repartos fijos en % a los participantes mediante el contador inteligente independiente del consumo.
  • Simple, estable e ideal para pequeñas comunidades.
  • Ineficiente si los consumos difieren.
  • No incentiva la gestión de demanda.

Dinámico por consumo

  • Reparto en tiempo real mediante plataforma digital y con trazabilidad.
  • Depende del consumo.
  • Eficiente y flexible, optimiza la venta de excedentes
  • Más complejo y tiene mayor coste.
  • Requiere interoperabilidad con distribuidora.

Cooperativo directo

  • Los miembros son copropietarios.
  • Se contratan servicios de O&M externos.
  • Beneficios según consumo o inversión.
  • Control directo de activos y beneficios.
  • Financiación, carga burocrática y dependencia de servicios externos.

Modelos de gestión de las comunidades energéticas

Gestión delegada

  • Gestión integral con empresa externa que se encarga de instalación, operación técnica, mantenimiento y facturación.
  • Gestión técnica profesional. Menor carga administrativa.
  • Menor control directo y riesgos contractuales.

Mixto municipal-comunitario

  • El municipio impulsa y cofinancia cediendo capacidad a vecinos y pymes.
  • Facilidad administrativa y financiera.
  • Incertidumbre política.

Agregador de demanda

  • Se almacena energía y gestiona demanda para participar en mercado con un agregador.
  • Uso óptimo de la energía y excedentes. Ingresos adicionales por servicios a red.
  • Complejidad técnica y regulatoria. Inversión elevada.

 

Comunidades energéticas en España

La primera Comunidad Energética de España fue impulsada en 2019 por el grupo Enercoop en la localidad de Crevillent (Valencia) con un tamaño de 120 kW fotovoltaicos con 200 kWh de almacenamiento y que en los últimos 6 años ha ido creciendo progresivamente hasta alcanzar 1 MW en el 2024.

Según el informe desarrollado por la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) en 2024, España alcanzó un total de 659 Comunidades Energéticas con un aumento del 44 % respecto a 2023. Mas del 60 % están en Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco, Galicia y Navarra desarrollándose en su mayoría en entornos rurales (70 %) pero también urbanos (21 %).

La forma jurídica habitual es la de asociación o cooperativa y las actividades más comunes son el autoconsumo, movilidad eléctrica, almacenamiento y eficiencia energética.

Mapa de España con la distribución de comunidades energéticas

Distribución geográfica de Comunidades Energéticas en 2024. Fuente: Informe ECODES.

Fondos NextGen

Para estimular el despliegue, el MITECO ha abierto líneas de apoyo con los fondos NextGen:

  • El Programa CE IMPLEMENTA aprobó en Agosto de 2025 ayudas de 35,6 millones de euros para 27 nuevas comunidades energéticas que en total suponen 63 MW de potencia eléctrica (casi toda fotovoltaica), 56 MWh de almacenamiento y 57 proyectos de movilidad eléctrica.
  • El PERTE-ERHA que es un proyecto estratégico con una dotación de 100 millones de euros específica para Comunidades Energéticas.

Actualmente ni el Real Decreto 244/2019 que regula el autoconsumo eléctrico ni el proyecto de Real Decreto impulsado en 2023 por el IDAE para regular las Comunidades Energéticas han concretado la regulación jurídica necesaria, sin embargo, el modelo sigue desarrollándose con proyectos de diverso alcance.

Destaca la ampliación de la ya mencionada Comunidad Energética de Crevillent que ha crecido en 3,4 MW gracias a la puesta en marcha de la planta de Campillo y que tiene previsto aumentar 1 MW más en 2026 con la introducción de nuevas instalaciones en el casco urbano.

Tabla con datos de instalaciones reales

Datos de instalaciones reales.

 

Ventajas, retos, barreras y perspectivas de futuro

Los beneficios de las Comunidades Energéticas son múltiples y de origen diverso, aunque también deben superar barreras y obstáculos para su desarrollo.

Ventajas de la comunidades energéticas

  • Ambientales: reducción de emisiones y aprovechamiento de recursos locales.
  • Económicas: reducción de coste de electricidad y menor vulnerabilidad ante el mercado; creación de valor local (empleo y servicios relacionados) y reducción de pérdidas por transporte y distribución.
  • Sociales y territoriales: autogestión de la energía y mejor cohesión territorial e inclusión social de colectivos vulnerables.
  • Técnicas: mayor flexibilidad para el operador del sistema eléctrico y posibilidad de desarrollar microgrids.

Retos y barreras

  • Normativa y burocracia: definir figura jurídica, permisos, fiscalidad, responsabilidad patrimonial; gestión administrativa compleja.
  • Financieras: la rentabilidad depende de muchos factores; necesario validar el modelo de negocio en comunidades de gran tamaño.
  • Técnicas: diseño e integración de sistemas eléctricos compartidos; necesaria infraestructura digital y de comunicaciones; integración en la red eléctrica y coordinación con el operador.
  • Sociales: organización, gobernanza, toma de decisiones y reparto de beneficios; participación de todos los involucrados; riesgo de desigualdades si no se establecen criterios justos.

Destaca el gran potencial que tienen en entornos urbanos pues las ciudades son excelentes emplazamientos para ubicar generadores fotovoltaicos:

  • Están provistas de la infraestructura eléctrica necesaria para evacuar la producción renovable.
  • Disponibilidad de cubiertas en edificios públicos y privados.
  • Alta densidad de consumo energético.
  • Participación de particulares, entidades públicas y privadas.
  • Producción energética cercana al punto de consumo.

La expansión de este modelo energético supondrá una transformación estructural del sistema pasando de ser proyectos piloto locales a convertirse en nodos descentralizados. Su evolución dependerá de que exista una clara regulación y una tramitación administrativa asequible que anime a los interesados aunque también se necesitará una digitalización avanzada y concienciación energética de la sociedad en su conjunto.

La armonización total de las Directivas Europeas que debe realizarse en los próximos años obligará a los Estados Miembros a reconocer las Comunidades Energéticas como agentes de mercado por lo que la perspectiva de futuro es indudablemente favorable para este modelo.